Crónica de Enric Montefusco el pasado viernes en Banyoles (Girona).

El viernes teníamos cita en el Ateneu de Banyoles con Enric Montefusco y su nueva banda para que nos presentara el que ha sido uno de los discos del pasado año: “Meridiana” (Buena Suerte).  Desde su publicación se ha dedicado a mostrarlo en directo por las salas más acogedoras de nuestra geografía y, tras 20 años tocando con Standstill, ahora le acompañan sus nuevos compañeros a los que se ha adaptado perfectamente: Pere Jou al teclado (y a todo lo que puede y/o quiere), Jaime del Blanco al violín (y/o a lo que surja) y Ramón Rabinad a la batería.

Pere JouPere Jou

Poco a poco se fue llenando la sala y en cuanto los miembros del grupo pisaron el escenario, muy despacito, se hizo el silencio. A los conciertos de este señor no se va a hablar o a hacer un par de fotos para las RRSS, se va a disfrutarlo y a sentir cada frase, cada sonido y cada movimiento. Hay que decir que el escenario no era muy grande, pero entraban ellos cuatro y la cantidad de instrumentos que hacen falta para conseguir un sonido lo más fiel posible al disco, así que más que suficiente.

Jaime del BlancoJaime del Blanco

Tras una breve presentación y expresarnos su alegría por tocar cerca de casa, “Adiós” fue la primera de la lista y confirmó que aquello iba a ser algo íntimo pero muy intenso, mientras nos poseía ese ritmo y ese estribillo tan pegadizo, casi festivo: “te invoco, te invoco, te invoco”. Con “Meridiana”, “Flauta Man” o “Todo para todos” siguió la fiesta, canciones que van in crescendo hasta acabar con un Enric casi exhausto. Además la banda era excepcional y destacaría a Pere Jou, casi camaleónico, tocando teclado, guitarra, trompeta, tambor, shaker y haciendo los coros. ¡Casi nada! A veces varios a la vez, a veces lanzaba el shaker para tocar la trompeta mientras con la otra mano aporreaba (pero aporrear de hacerlo con ansia y bien, no de hacerlo mal) el teclado. Todo un gustazo verle en vivo, la verdad.

Ramón RabinadRamón Rabinad

Fueron sonando más canciones del disco y llegó un momento un tanto oscuro, acompañado además de una luz más fría para acabar de acentuar esa sensación, con “Uno de nosotros”, posiblemente la canción más sombría del disco; aunque también tuvo un momento tierno cuando, antes de tocar “Lo poco que sé” nos comentó que estaba dedicada a su mujer, que estaba en la sala, y que hablaba del amor y de dónde habían llegado. Realmente es un canto al amor y a la belleza. Y así podría ir contándoos sobre cada canción, porque “Meridiana” está compuesto por canciones que cuentan historias o reivindican algo y cada una tiene su mensaje, aunque sea “Buenas noches” que esconde algo tan simple y primario como es la masturbación. También nos habló con orgullo de su primera canción compuesta en catalán, “El riu de l’oblit”.

Enric MontefuscoEnric Montefusco

Para muchos, el regalo fue escuchar “¿Por qué me llamas a estas horas” y “Adelante Bonaparte”. La primera quizá no sonó tan eléctrica como con Standstill pero sigue siendo una barbaridad en directo… “Mira mamá sin suerte” mientras Montefusco se balancea al compás de ese movimiento suyo tan característico y te hipnotiza con sus pies siguiendo la música a un ritmo frenético, para terminar gritando a pleno pulmón “no te importa oír mi voooooz”.  Increíble. Había allí mucho melancólico de Standstill y se notó. Y luego “Adelante Bonaparte” con ese aire renovado que le da la ¿tuba? de Jaime, simplemente preciosa. De hecho yo no pude evitar que me cayeran lagrimotes como pianos. Y, como extra, además de las canciones del disco y esas dos de Standstill, Enric se atrevió a versionar al grandísimo Albert Pla con “Todo es mentira”.

Se podría acabar aquí la crónica y creo que sería una gran crónica igual (no por lo que yo haya escrito, sino por la calidad del concierto), pero todavía hubo más. Cuando terminó “Adelante Bonaparte” nos invitó a acompañar al grupo y acabar el concierto en otro sitio todos juntos y, tras recorrer unos metros de la plaza donde se encontraba el Ateneu de Banyoles, acabamos en una pequeña droguería en la que, los que conseguimos meternos dentro, nos apretamos todo lo que pudimos y disfrutamos de una versión acústica y excepcional de “Obra maestra” y “Todo para todos”. Parece ser que es como quieren que terminen los conciertos, bien cerca del público.

Nunca va a ser lo mismo leerlo que disfrutarlo, así que tienes que ver a Montefusco en directo porque vale mucho la pena. No es un concierto y ya está, es prácticamente una experiencia.

¡Siempre un abrazo!
Little Lu

Fotos y texto: Lucía Domínguez

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