Marlango estuvo en el (a)phònica de Banyoles y fue maravilloso.

Marlango

Vale que Marlango no sea un grupo emergente y que no necesita que les demos ningún empujoncito, pero el jefe y yo somos muy fans del grupo (y ambos estamos enamorados de Leonor en no secreto) así que aprovechando que era su primera vez en Banyoles, gracias al (a)phònica, el Festival de la veu de Banyoles, me escapé para verles.

Cuando estaba acercándome al teatro para recoger mi acreditación vi desde lejos a Leonor en la puerta y tenía ganas de irme corriendo, pero en dirección contraria. Ya sé que soy un poco rara, pero llevo tantos años escuchándola, la admiro y me encanta tantísimo que me daba una vergüenza horrible tenerla cerca. No habría sido capaz de vocalizar si me hubiese hablado.

Marlango Banyoles

Empezó el concierto, en el pequeño pero acogedor Teatro Municipal de Banyoles, con Alejandro Pelayo al piano. Es una maravilla escuchar a ese señor al piano, así que de paso os recomiendo que vayáis a verle si toca cerca, que anda presentando su nuevo proyecto en solitario. Al poco salió Leonor Watling y empezó a cantar “It’s All Right”, una de las primeras canciones que escuché del grupo allá por 2005, aunque reinterpretada para ese concierto de voz y piano.

Le siguió “Dame la razón”, una versión preciosa de “Vete” (Los Amaya), “Nos ocupamos del mar” (La Mandrágora) y,  por fin, Alejandro se soltó un poco en lo de hablar y, después de contarnos que cuando van a un sitio por primera vez está como tímido, nos pidió que, después de ver los aplausos que habían recibido las últimas versiones que habían tocado, aplaudiésemos la siguiente suya como si fuese otra muy buena versión. Tardó en hablar pero cuando lo hizo no paró de arrancar carcajadas a todo el mundo.

Marlango

A mí me faltaron aplausos pero no porque él lo pidiera, sino porque la siguiente fue “Hold me tight” y esa canción a piano y voz es algo así como magia. “Pequeño vals” también sonó antes de que hicieran una versión muy dulce de “Pena, penita, pena” (Lola Flores), luego “Maybe” y se animaron con otra versión, esta vez de un grupo que les encanta: “Creep” (Radiohead). Marlango son todo elegancia. Esa versión de Radiohead fue una mezcla de dulzura y elegancia que es dificil explicar.

Alejandro estaba más animado, quizá porque después de “Maybe” le trajeron una copa de vino (anteriormente la había echado en falta), y nos pidió que contáramos por ahí que ese había sido el mejor concierto al que habíamos ido. Efectivamente lo fue, sin mentir. También hay que decir que era mi primer concierto de Marlango, por desgracia para mí, pero fue increíble.

“Si yo fuera otra”, con esa sonrisa que tiene Leonor y que no esconde en absoluto cuando canta, nos hizo desear convertirnos en otra. A mí en ella. Pero la cosa estaba por terminar y lo sabíamos… “Dinero” (Bumbury) le puso el toque divertido a la noche para luego ilusionarnos con “Lo que sueñas vuela”. Y se acabó. Fin del concierto. Aplausos infinitos, hasta que las manos duelen y los brazos empiezan a cargarse tanto que sabes que al día siguiente te dolerán.

Marlango

Entonces Leonor reapareció en el escenario, sola, para regalarnos un momento mágico sin micro y sin piano, solo ella cara a cara con el público. Apuesto a que más de la mitad estábamos con la carne de gallina. Además cantaron, si no me confundo, “Veinte años” (María Teresa Vera), que no conocía pero que se me quedó grabada con esa frase de “es un pedazo del alma que se arranca sin piedad”, que Leonor repitió una y otra vez. Y ahora sí, pensaréis que terminó, porque yo también lo pensaba cuando volvieron a irse. Pero se fueron y tras otros minutos de interminables aplausos volvieron a salir para regalarnos dos canciones más: “Senza Fine” y “El último trago” como punto y final, una versión muy especial con esa voz tan bestia que tiene la Watling.

Y eso fue todo, en realidad el concierto pasó tan rápido… y estuvo tan cargado de risas y de emoción que me muero por volver a verles en concierto muy pronto. Además fue un concierto bastante íntimo, incluso había niños en la sala y fue bonito ver a Alejandro y a Leonor agradecidos de que hubiese peques en el teatro (y se portaron muy bien, por cierto). Ojalá más niños en todos los conciertos, ¿no? Y abrazos. Siempre un abrazo.

@littlelusi

Texto e imágenes: Lucía Domínguez

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